
Las cifras provienen de un estudio presentado en febrero del año pasado, cuyo objetivo era hacer un cálculo estimativo de las emisiones de carbono del Mundial, a fin de buscar la manera más eficiente de contrarrestarlas.
Sin embargo, en vísperas del inicio del evento, los autores del informe -comisionado por los gobiernos de Noruega y Sudáfrica a la consultora internacional Pöyri- consideran que la mayoría de sus recomendaciones cayeron en el vacío.
Aunque las autoridades locales (con ayuda y financiamiento de organismos internacionales y empresas privadas) han logrando implementar una serie de proyectos "verdes", son pocas las emisiones que se compensarán al final del proceso, dicen los investigadores.
Volar, un mal inevitable. Uno de los principales factores que hace que el campeonato genere esta cantidad de CO2 son los vuelos internacionales de los equipos que vienen a jugar y del público que asiste al evento.
Este dato fue tomado en cuenta por primera vez para hacer esta clase de análisis.