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miércoles, 3 de octubre de 2012

El cambio climático reducirá en un 20% el tamaño de los peces

peces oceano
Esa es la advertencia de los investigadores de la Universidad de British Columbia, quienes estiman que el tamaño promedio de los peces se reduzca en un 20% hacia la mitad del siglo, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Nature Climate Change.

Aseguran que el fenómeno es consecuencia del calentamiento global, que ha aumentado la temperatura de los océanos. El agua caliente retiene menos oxígeno que el agua fría.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Nos enfrentamos a una Mini-Edad del Hielo?

Un artículo publicado por el Daily Mail ayer expone datos al parecer publicados por la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia, en el sentido de que el calentamiento terrestre se detuvo hace 15 años.

Al mismo tiempo, y después de haber emitido unusualmente grandes cantidades de energía durante el siglo XX, el Sol encara una fase de mínimos que podría producir veranos fríos, inviernos duros y la reducción de las estaciones intermedias, con el consiguiente impacto en las cosechas.


jueves, 6 de octubre de 2011

El chocolate en peligro de extinción por el cambio climático

A mitad de este siglo el chocolate podría convertirse en un bien de lujo. Un informe de la fundación Bill y Melinda Gates asegura que debido al cambio climático, en 2050 Ghana y Costa de Marfil, países que producen la mitad del cacao mundial, no tendrán más terrenos aptos para cultivar esta planta.

El estudio del Centro Internacional de Agricultura Tropical ha examinado 19 modelos climáticos distintos aplicándolos a las características de las plantas del cacao.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Gases anestesiantes quirúrgicos contaminan más que el CO2

Tanto echarle la culpa a los aviones y los coches y va resultar que no eran los peores a la hora de contaminar la atmósfera con emisiones de CO2. Lo sorprendente es el nuevo malvado. O malvados, pues son tres: los gases anestesiantes que utilizan cirujanos y dentistas en sus intervenciones quirúrgicas y que se llaman isoflureno, desflureno y sevoflureno.

Según un estudio de Ole John Nielsen, profesor de Química atmosférica de la Universidad de Copenague, en colaboración con la NASA y anestesistas de la University of Michigan Medical School, estos gases que se usan habitualmente en EEUU con fines médicos causan un insospechado impacto medioambiental. Los cálculos dicen que un kilogramo de gas equivale a 1.620 kilogramos de dióxido de carbono o, lo que es lo mismo, las emisiones de un millón de automóviles.

El estudio se publicó en el British Journal of Anaesthesia y explica que los tres gases son peores que el CO2, pero unos dañan el entorno más que otros. En eso se lleva la palma el HFC-134a, que es 1.300 veces más nocivo que el dióxido de carbono hasta el punto de que, en Europa, quedará prohibido a partir de enero de 2011.

martes, 3 de agosto de 2010

Los océanos se quedan sin plancton

La abundancia de fitoplancton o plancton vegetal, el primer elemento de la cadena alimentaria en los océanos, disminuyó de manera acusada a lo largo del pasado siglo, según confirma un completo estudio elaborado por la Universidad de Dalhousie, en Halifax (Canadá).

El estudio, que ha publicado la revista Nature, estima que la reducción fue de aproximadamente un 1% anual desde 1900, aunque con una tendencia superior a partir de 1950, previsiblemente por efecto del cambio climático y las mayores temperaturas superficiales de las aguas oceánicas, dicen los autores.

El fitoplancton, formado por organismos microscópicos que viven suspendidos en el agua, es la base de la alimentación tanto del zooplancton como de mamíferos de gran tamaño (cetáceos), numerosas aves marinas y la mayoría de los peces. “Son el combustible del ecosistema marino. Su disminución afecta a toda la cadena trófica y a los seres humanos”, escriben Daniel Boyce, Marlon Lewis y Boris Worm, los tres principales autores de la investigación.

La tendencia es especialmente intensa en las regiones tropicales y en las más polares, sobre todo en el Pacífico, mientras que el sur del Índico se comporta de forma sorprendente en sentido contrario, subraya el estudio.

El equipo de la Universidad Dalhousie ha combinado los datos históricos tomados por buques oceanográficos desde 1899, así como los más modernos suministrados por satélites, desde 1979. La base de datos totaliza más de medio millón de análisis de fitoplancton.

Los científicos han encontrado una correlación entre la disminución del fitoplancton y el aumento de las temperaturas superficiales del mar. El descenso se acelera a partir de 1950, con un retroceso acumulado del 40% desde entonces.

El fitoplancton está constituido especialmente por cianobacterias, diatomeas y otros organismos fotosintéticos. “El fitoplancton desempeña un papel fundamental en el ecosistema del planeta. Produce el 50% del oxígeno que respiramos, reduce el dióxido de carbono y es importante para la industria pesquera. Un mar con menos fitoplancton funciona de manera diferente”, prosigue Worm.

El aumento de la temperatura del agua se correlaciona con un menor crecimiento del fitoplancton. Las algas microscópicas necesitan luz y alimento para crecer, efectivamente, pero cuanto más se calienta el agua, más se reduce la cantidad de alimentos que logran alcanzar la superficie. Fenómenos como El Niño también tienen un claro impacto. Estudios anteriores también habían vinculado el descenso del fitoplancton en zonas polares al debilitamiento de la capa de ozono y al aumento de la radiación ultravioleta.

La temperatura superficial tiene una influencia crucial sobre la biodiversidad marina, sostiene otro estudio publicado en la misma revista. El equipo dirigido por Derek Tittensor, también de la Universidad de Dalhousie, analizó la relación entre los parámetros ambientales y la distribución de 11.000 especies pertenecientes a 13 grupos principales (zooplancton, plantas, invertebrados, peces, mamíferos …). El estudio sugiere que “el calentamiento de los océanos podría alterar la distribución de la vida en sus aguas”.


viernes, 2 de julio de 2010

En tres años se perforará un lago bajo la Antártida

Los científicos han ubicado el sitio de perforación ideal para la exploración por primera vez de un lago bajo la capa de hielo antártica, un desarrollo que puede facilitar una revolución en la investigación sobre el cambio climático y que pueden conducir al descubrimiento de formas de vida aislada de la línea principal de la evolución durante millones de años.

En un artículo publicado en Geophysical Research Letters, científicos de la Universidad de Northumbria, la Universidad de Edimburgo y del British Antarctic Survey han puesto de manifiesto el sitio de perforación óptimo para explorar el Lago Ellsworth, cubierto por nada menos que 3.000 metros de hielo.

Nadie ha perforado en un lago subglacial antártico. Pero los microbiólogos creen que estos lagos podían albergar formas de vida aisladas de las demás líneas de la evolución. Paleoclimatólogos también sugieren que los sedimentos en e lecho del lago podría contener un registro de las capas de hielo y la historia del clima que revolucionaría la investigación sobre el calentamiento global.

Para acceder a las aguas del lago y el sedimento no perturbado que contiene el registro del clima, es esencial perforar en el lugar correcto.

El lugar de perforación óptimo ha de evitar posibles zonas de agua entrante que perturbarían el sedimento, así como las áreas de congelación basal, donde el agua del lago se congela en la parte inferior del hielo. También tiene que evitar las concentraciones de gases atrapados que podrían correr el taladro para causar un reventón potencialmente peligroso en la superficie.

El Comité Científico de Investigación identificó el lago Ellsworth como un excelente candidato para el sitio de perforación. El doctor John Woodward, de la Escuela Universidad de Northumbria de Ciencias Aplicadas, comentó: "Esta ubicación permite una columna de agua profunda para el muestreo y reduce el riesgo de posibles mecanismos basales. Optimiza las posibilidades de recuperar una secuencia inalteradas, continuo de sedimentos del lago piso, y minimiza el potencial de los gases atrapados para entrar en el pozo".

El doctor Andy Smith, del British Antarctic Survey, agregó: "Este es un resultado esperado: la última pieza del rompecabezas que tenemos que planificar es la exploración del lago Ellsworth. exploración ahora puede seguir adelante a toda velocidad."

Para localizar el sitio de perforación óptimo, el equipo tuvo que realizar la primera caracterización detallada de la fisiografía de un lago subglacial. Entre 2007-2009, el lago fue objeto de una campaña geofísica terrestre basado en un radar que penetra en el hielo para investigar el espesor del hielo, los estudios sísmicos para calcular las profundidades del lago de agua y las mediciones de flujo para calcular los flujos de la capa de hielo sobre el lago subyacente.

La etapa culminante en el proyecto se llevará a cabo en el verano antártico 2012-13, cuando el Consorcio del lago Ellsworth utilizará los datos en este estudio para acceder a un lago subglacial por primera vez.

lunes, 14 de junio de 2010

El impacto ambiental del Mundial de Fútbol

2.700.000 toneladas de dióxido de carbono. Ésta es la cantidad estimada de CO2 -el gas con efecto invernadero que más contribuye al calentamiento global- que generará el Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010. Ocho veces más CO2 que el mundial de Alemania en 2006.

Las cifras provienen de un estudio presentado en febrero del año pasado, cuyo objetivo era hacer un cálculo estimativo de las emisiones de carbono del Mundial, a fin de buscar la manera más eficiente de contrarrestarlas.

Sin embargo, en vísperas del inicio del evento, los autores del informe -comisionado por los gobiernos de Noruega y Sudáfrica a la consultora internacional Pöyri- consideran que la mayoría de sus recomendaciones cayeron en el vacío.

Aunque las autoridades locales (con ayuda y financiamiento de organismos internacionales y empresas privadas) han logrando implementar una serie de proyectos "verdes", son pocas las emisiones que se compensarán al final del proceso, dicen los investigadores.

Volar, un mal inevitable. Uno de los principales factores que hace que el campeonato genere esta cantidad de CO2 son los vuelos internacionales de los equipos que vienen a jugar y del público que asiste al evento.

Este dato fue tomado en cuenta por primera vez para hacer esta clase de análisis.

viernes, 14 de mayo de 2010

El cambio climático puede acabar con 1.300 especies de lagartos y lagartijas


El 20% de las especies de lagartos y lagartijas del planeta podrían extinguirse este mismo siglo por culpa del cambio climático, según concluye una investigación internacional en la que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Según el CSIC, el estudio vaticina dichas extinciones para el año 2080. En total, se estima que podrían desaparecer unas 1.300 de las 5.100 especies de saurios conocidas.

Este fenómeno, según los autores, podría atajarse mediante la reducción de las emisiones de CO2 pero, aunque se tomen medidas, consideran “inevitable que para 2050 un 6% de las especies de saurios se hayan extinguido”.

La previsión establecida en el estudio es fruto de un modelo matemático de riesgo de extinción que ha sido validado con trabajos de campo en cuatro continentes.

El estudio, en el que colaboran 26 científicos de 12 países, ha sido publicado en el último número de la revista “Science”.

Dirigido por el investigador de la Universidad de California en Santa Cruz (Estados Unidos), Barry Sinervo, la investigación cuenta con la participación del investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) Ignacio De la Riva.

La investigación comenzó con la constatación de que ciertas poblaciones de lagartija de turbera de Francia se habían extinguido.

El modelo matemático de riesgo de extinción contempla las variables climáticas y las variables fisiológicas relacionadas con la regulación térmica de los reptiles.

Sus resultados fueron validados en un trabajo de campo posterior realizado en Francia y en México. De hecho, estas prospecciones desvelaron que, en ciertos casos, las extinciones son más rápidas de los esperado porque una especie capaz de adaptarse eliminaba por competencia a la que no lo era.

Según el investigador del CSIC, la estrategia “inevitable” para eludir los efectos del calentamiento del clima es que los animales cambien su distribución geográfica, tanto altitudinal como latitudinal.

“Esto ya se está observando en la actualidad en numerosas especies animales y vegetales, pero no bastará para evitar la extinción de muchas especies de saurios de montaña que, sometidas además a la competencia creciente con las especies de zonas más bajas, a menudo se quedarán sin hábitat a medida que asciendan en altitud”, añadió.

Los datos globales concluyen que Madagascar podría ser ya una de las zonas más afectadas por el impacto del cambio global.

Además, se prevé que las especies que ya están experimentando pérdidas de población a nivel local serán las más proclives a la desaparición.

martes, 4 de mayo de 2010

Excremento de ballena puede reducir el calentamiento

Los investigadores de la División Antártica Australiana han descubierto la forma de combatir el calentamiento en los próximos años. El estudio pone al excremento de las ballenas como un factor que puede contribuir a la lucha del cambio climático.

Con la propuesta, la captura y comercialización de estos cetáceos llegaría a su fin, ya que sus conclusiones aportan no uno sino varios argumentos de por qué resulta crucial salvar a estos gigantes marinos.

Según los investigadores, el excremento actúa como fertilizante de las aguas oceánicas, mejorando su capacidad de absorber dióxido de carbono.

La hipótesis de que las ballenas excretan el hierro que consumen del krill (un crustáceo planctónico -semejante al camarón- que constituye su principal alimento) había sido sugerida años atrás, pero, hasta el momento, nadie la había puesto a prueba.

Este hallazgo no sorprendió a los investigadores, estaban seguros de hallar hierro en los excrementos de ballena. Pero lo que sí los dejó atónitos, explicó Andrew Bowie, uno de los científicos que participó en la investigación, fue el alto grado de concentración: 10 millones de veces más que en las aguas antárticas.

"La función de las ballenas es transformar el hierro que contiene el krill en excremento, que, como es una suerte de líquido, puede ser fácilmente absorbido por las algas, que son las encargadas de absorber el CO2 del océano", explicó el investigador.

Si bien la investigación pone de manifiesto el rol de los grandes mamíferos marinos en el control de la producción de algas, y por tanto, su influencia en el cambio climático, los expertos dejaron en claro que su contribución es limitada y aún no se tiene información precisa sobre cuánto CO2 realmente absorben.

jueves, 29 de abril de 2010

Óxido nítrico, el pastoreo podría reducir su generación

Óxido nítrico, el pastoreo podría reducir su generación. Después de estudiar los ganados de regiones de Mongolia, lugar de clima frío semiárido, científicos alemanes han concluido que el pastoreo podría ser responsable por una disminución en las emisiones de este gas de efecto invernadero.

El resultado de la investigación llevada a cabo por el Instituto de Tecnología Karlsruhe, de la ciudad Garmisch-Partenkirchen, salió a la luz por medio de la prestigiosa publicación Nature, y reformula estudios anteriores.

Desde la revolución industrial ha crecido notablemente el número de ganado en los pastos, lo que llevó a un aumento del óxido nítrico y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera. Los expertos alemanes no negaron este fenómeno, pero han descubierto que ocurre principalmente durante el deshielo de la primavera.

La conclusión de los científicos es que, a medida que los animales se alimentan del pasto, la presencia de este gas de efecto invernadero decrece. El aumento de la generación de óxido nítrico no sería más que una fase del ciclo de nitrógeno, y el resultado final una menor cantidad de este gas en la atmósfera.

viernes, 2 de octubre de 2009

Cambio climático podría provocar una explosión de cáncer de piel

Los dermatólogos alertan de que el cambio climático provocará una explosión de cáncer de piel en los próximos diez o quince años, en especial en países con mayor número de horas de sol, y subrayan la necesidad de incrementar la prevención para evitar que el cáncer de piel sea "tan dramático". Así lo ha explicado el presidente de la Academia Española de Dermatología y catedrático de Dermatología de la Universidad de Sevilla, Julián Conejo-Mir, dentro del XXI Congreso Nacional de Dermatología, que se celebra en Logroño.

Un aumento de horas de sol, calor y sequía, ha explicado, "hace que la persona reciba mucha radiación solar". Los últimos estudios revelan, según ha precisado Conejo-Mir, que en el plazo de diez o quince años, cuando se produzca un aumento de tres a cuatro en el número de horas diarias de sol, "habrá una explosión de cáncer de piel", y ello, ha dicho, requiere de medidas de prevención para evitar su gravedad.

El final del siglo XX y los comienzos del XXI han significado "una explosión demográfica del cáncer de piel, que es el más frecuente en el ser humano y el que claramente está relacionado con la radiación lumínica", ha añadido Conejo-Mir.

Sobre la influencia de la vitamina D en la salud y su relación con la protección solar, que constituye una de las novedades de este Congreso, ha recalcado que es un inhibidor de determinados tipos de cáncer, pero los dermatólogos avisan, ha precisado, de que un exceso de esta molécula puede ser tóxica y provocar "hipercalcemia".


miércoles, 17 de junio de 2009

La presencia de CO2 en el Atlántico por la acción humana es mayor de lo que se pensaba

El océano Atlántico almacena un 13% más de dióxido de carbono (CO2) antropogénico (el generado por la actividad humana) de lo que se creía, según concluye un estudio internacional en el que han participado expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En concreto, la cantidad de CO2 presente en el Atlántico por la acción del hombre es de 54 gigatoneladas, frente a las 47 estimadas hasta ahora.

Enmarcado en el proyecto CARBOOCEAN de la Unión Europea (UE), esta investigación se realizó en el Atlántico por su importante papel en la circulación oceánica global y por ser el océano que almacena mayor cantidad de CO2 respecto a su volumen total. Sin embargo, "las conclusiones son extrapolables a cualquier otro océano del mundo, por lo que la cantidad global de carbono almacenada podría ser mayor de lo estimado hasta el momento", asegura Marcos Vázquez, del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, en Vigo.

Para estimar la cantidad de carbono antropogénico, los investigadores aplicaron cinco métodos de análisis, combinando técnicas clásicas y modernas. Cuatro de estos métodos se basan en medidas de CO2 disuelto, salinidad, temperatura, nutrientes y alcalinidad en el agua del mar. El quinto se basa en estimaciones a partir de la presencia de CFC (cloroflurocarbonos de uso industrial). Se espera además que el análisis y comparación de los resultados sirva para detectar las carencias de cada método y mejorarlos.

El carbono antropogénico es todo aquel originado por la quema de combustibles fósiles, deforestación, cambios en el uso del suelo, etc. Parte de este CO2 que se emite a la atmósfera es más tarde "secuestrado" por las plantas mediante la fotosíntesis, pero también por el océano. "Existe un intercambio continuo de captación y emisión de dióxido de carbono entre el océano y la atmósfera, en un estado de equilibrio dinámico, y a escala global el océano capta más CO2 del que emite", explica Vázquez. "Este secuestro no es uniforme", continúa el investigador del CSIC, "y así hay zonas más saturadas que otras".

Este proceso tiene un potencial mitigador frente a los efectos del cambio climático, aunque también produce efectos no deseados, como la disminución del pH del agua, lo que se conoce como acidificación de los océanos. "Este fenómeno, que se produce sobre todo en aguas superficiales, causa alteraciones de la actividad fotosintética de las praderas de fanerógamas marinas, así como en la reproducción de moluscos y equinodermos y dificulta la formación del exoesqueleto calcáreo (conchas, caparazones) de corales y moluscos", aclara el científico.

En cualquier caso, la capacidad de almacenamiento de carbono por parte del océano cambia según los niveles de CO2 atmosféricos y la cantidad ya almacenada en los mares, lo que hace necesario conocer con precisión las cantidades presentes en el agua. Así, la cantidad global de carbono almacenada en todo el océano desde 1800 hasta nuestros días es de 147,5 gigatoneladas. Por término medio, en las últimas tres décadas se ha incrementado a razón de dos gigatoneladas por año. "Conocer la cantidad de carbono antropogénico presente en los océanos es importante porque nos permite estimar cuánto más podrían almacenar o cuánto tendríamos que reducir las emisiones de CO2 para minimizar el impacto antrópico y que no se produzcan efectos irreversibles no deseables a medio o largo plazo", concluye Vázquez.


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