miércoles, 23 de marzo de 2011

Reciclaje de contenedores: arquitectura verde, barata y rápida

Existe en Internet la convocatoria de un concurso para equipar con nuevos puestos el Dekalb Market, un mercado que estará situado en Brooklyn (Nueva York). Lo curioso es que tiene una condición muy particular: los locales deberán hacerse con contenedores navales. Lógicamente, se llama Not Just a Container y el ganador estará exento de pagar renta durante seis meses, además de recibir 3.000 dólares para costear la construcción.

Lo cierto es que la arquitectura ecológica recurre cada vez con más frecuencia al reciclaje de esos contenedores que vemos perfectamente apilados en las cubiertas de los grandes buques de carga. Esta tendencia recibe el nombre de Container architecture y aprovecha el gran excedente que hay de estos elementos, provocado por el hecho de que su vida media útil ronde la docena de años. Sin embargo, con el correspondiente tratamiento, pueden reaprovecharse porque ofrecen prestaciones inmejorables para servir de hogar, oficina o cualquier otro tipo de habitáculo: fabricados de acero, aluminio o madera (últimamente bambú), son sólidos pero ligeros, herméticos y totalmente aislados de cualquier humedad, además de tener unas medidas estándar mundiales que permiten apilar uno sobre otro hasta varios niveles (cinco cuando están llenos pero más si su misión es contener sólo personas y muebles).

Los contenedores empezaron a usarse en EEUU en 1956 pero en el siglo XXI han sido redescubiertos para la arquitectura, especialmente si se busca su variante verde y/o temporal. En 2005, por ejemplo, Amsterdam levantó un millar de viviendas para estudiantes en apenas seis meses, al ritmo de cincuenta a la semana, utilizando contenedores comprados en China a muy bajo precio -otra de sus ventajas-. Y, si es necesario se podría ampliar la capacidad: basta con colocar más encima pues no se caen porque quedan sujetos por unos enganches (twistlocks) de sus esquinas.

Sólo hay que habilitar el interior y abrir el frontal para que sirva de puerta o ventanal; el resultado es mucho más acogedor de lo que pueda parecer siempre que se sea consciente de que se trata de una solución habitacional pequeña: las medidas suelen ser de 2,59 a 2,90 metros de alto por 2,44 de ancho; la longitud es más variable, pudiendo alcanzar hasta 16,15 metros.

Fuente: Brujula Verde

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