martes, 13 de enero de 2009

Bosques vírgenes amenazados

Varias asociaciones ecologistas denuncian la rapidez de la destrucción de las extensiones de los bosques vírgenes o primarios. Greenpeace asegura que el 80% ya ha sido destruido o alterado y el 20% restante se encuentra en peligro. Diversas amenazas se ciernen sobre estas masas de árboles vírgenes, aunque la explotación maderera insostenible destaca entre las demás. Los ciudadanos pueden asumir unos hábitos de consumo sostenibles y reclamar mayores medidas a las instituciones para combatir esta situación.

Los bosques conservados en su estado original sin que hayan sido alterados desaparecen a gran velocidad en todo el mundo. Conocidos como bosques primarios, cubren un 10% de la superficie terrestre, aunque se estima que cada año se pierden o modifican unos seis millones de hectáreas.

En la actualidad, según Greenpeace, sólo se conservan el 20% de los bosques primarios originarios. Por su parte, la organización World Watch asegura que sólo ocho países (Brasil, Surinam, Guyana, Canadá, Colombia, Venezuela, Rusia y Guayana Francesa) conservan grandes porciones de sus bosques originales en inmensos bloques ininterrumpidos. El gran tamaño de Indonesia, Estados Unidos o Congo permite a estos países albergar todavía bosques originarios, aunque la destrucción también ha sido importante. Peor suerte han corrido los bosques primarios de 76 países donde han desaparecido por completo, mientras que en 11 están a punto de hacerlo.

La destrucción de estas masas boscosas perjudica notablemente el devenir de la vida en el planeta, incluida la humana. Además de ser el hogar de muchos pueblos indígenas, albergan las dos terceras partes de la biodiversidad terrestre, por lo que al alterarlos o destruirlos se pone en peligro la supervivencia de millones de personas y de especies. Gestionados de forma sostenible, proporcionan madera y otros productos forestales, y son fundamentales para mantener las condiciones naturales del entorno, al evitar la erosión y regular el ciclo hidrológico. Y son también importantes en la lucha contra el calentamiento global: según un reciente estudio publicado en la revista Nature, constituyen importantes sumideros de carbono. Esta investigación cuestiona la idea asumida hasta la fecha de que estos bosques vírgenes tienen un balance de carbono neutro.

Los autores de este trabajo, un equipo internacional de científicos, concluían que los bosques primarios del hemisferio norte retienen hasta el 10% neto de dióxido de carbono (CO2) absorbido en todo el mundo. Por ello, si estas masas de bosque son destruidas, liberarían este CO2, acelerando "la pescadilla que se muerde la cola" del cambio climático: a más calentamiento global, más destrucción de los bosques, lo que conlleva a su vez más cambio climático. En este sentido, un reciente estudio del Centro Internacional de Investigación Forestal (CIFOR en sus siglas en inglés) sostiene que, si no se toman medidas inmediatas, el cambio climático podría destruir grandes áreas forestales, afectando a la biodiversidad y las poblaciones humanas que dependen de ellas.


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