lunes, 1 de junio de 2009

Por qué hay que proteger las fibras naturales

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha elegido 2009 como el Año Internacional de las Fibras Naturales (AINF). Su objetivo es concienciar a los consumidores de la importancia de estos cultivos para el medio ambiente, la salud y la seguridad alimentaria de todo el planeta. Cada año se producen unos 30 millones de toneladas de dichas fibras en todo el mundo. Sin embargo, su consumo ha sido sustituido progresivamente desde los años 60 por los materiales sintéticos. Por ello, otro de los objetivos principales del AINF pasa por promover su producción y consumo.

Los responsables de la FAO ofrecen varias razones para promocionar estos productos naturales, en concreto 15 elementos de origen vegetal y animal que se producen tradicionalmente en todo el mundo, salvo tres fibras que se incluirán en el Año Internacional de los Bosques, en 2011. Su producción supone una importante fuente de ingresos: se trata de un sector que genera para los agricultores de todo el mundo unos 29.000 millones de euros anuales. El valor económico de las fibras es especialmente elevado en los países en desarrollo, donde puede alcanzar en algunos casos hasta la mitad de las exportaciones. Por ello, la seguridad alimentaria de millones de personas en todo el planeta depende de ellas.

Las aplicaciones de las fibras naturales son cada vez más diversas. Además de su milenario uso textil (en México y Pakistán se han encontrado vestigios de artículos de algodón de hace 5.000 años a. C.), cada vez más sectores industriales encuentran en estos materiales nuevas aplicaciones, como por ejemplo en materiales compuestos o en implantes médicos.

En cuanto a sus ventajas para el medio ambiente y la salud, la utilización de forma sostenible de las fibras de origen vegetal y animal proporciona un recurso natural y renovable, evitando el impacto de los materiales sintéticos, que utilizan principalmente sustancias derivadas del petróleo. Por su parte, se trata de materiales naturales que al ser utilizados como tejidos se adaptan sin problemas a la piel.

Ahora bien, la FAO también recuerda que el cultivo insostenible de estos materiales conlleva una serie de perjuicios. Por ejemplo, sus responsables destacan el caso de la producción intensiva del algodón, que ha supuesto el uso masivo de pesticidas, principalmente insecticidas, con un riesgo serio para la salud de granjeros y consumidores, la agrobiodiversidad, el agua potable y los ecosistemas.

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