jueves, 24 de julio de 2008

Lograr energía del movimiento humano

Aunque todos los chinos saltaran a la vez, ni provocarían un terremoto ni cambiarían a la Tierra de órbita, pero la energía generada podría hacer funcionar móviles, reproductores MP3, paneles informativos o sistemas de iluminación. Por lo menos es la idea de diversos investigadores en todo el mundo, que trabajan en prototipos para extraer energía del movimiento humano.

Dos estudiantes de la Escuela de Arquitectura del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) ganaban el año pasado el premio de construcción sostenible de la fundación japonesa Holcim. Su propuesta, "Crowd Farm" pretende transformar en electricidad la energía mecánica del movimiento de las multitudes.

Sus responsables creen que podría ser muy útil para activar sistemas informativos en estaciones, encender luces LED o dar un aporte extra de energía en un concierto de música. Un pequeño prototipo, en forma de silla, ya ha sido probado en la estación de tren de Turín. En este sentido, varias estaciones ferroviarias japonesas están generando pequeñas cantidades de energía capturando el movimiento de los tornos.

Por su parte, la diseñadora Elizabeth Redmond ha ideado el "POWERLeap". Este sistema, que se puede ver en plena acción en Ann Arbor, Michigan, ilumina unas baldosas acristaladas mediante el movimiento y la presión del paso de los viandantes.

Otros diseñadores han pensado en los gimnasios, donde las calorías "de sobra" no sólo permitirían una mejor forma, sino también una aportación extra de energía. En Hong Kong han montado una instalación deportiva en la que, según sus responsables, cada usuario puede generar 50 vatios de electricidad por hora con un ritmo de ejercicio moderado. De esta manera, afirman, el gimnasio a pleno rendimiento podría generar 18,2 kilovatios (Kw) a la hora, evitando la emisión de 4.380 litros de CO2.

De forma similar, el arquitecto Mitchel Joachim, entre cuyos innovadores diseños se encuentra una casa ecológica viva, propone un gimnasio acuático movido por el pedaleo de sus ocupantes. Aunque la idea de aprovechar el movimiento de los pedales a modo de dinamo es antigua, en algunos casos se está poniendo al servicio de las nuevas tecnologías. Es por ejemplo el caso del "portátil de 100 dólares" de Nicholas Negroponte, o de un proyecto de PC a pedales de estudiantes de la Universidad Politécnica de Madrid.

Y otro lugar con mucho movimiento es, sin duda, una sala de baile. De hecho, Rotterdam y Londres dispondrán de sendas discotecas que convertirán en electricidad la energía del público al bailar. En el caso holandés, sus creadores, Sustainable Dance Club aseguran que funcionará con todo tipo de energías renovables y sistemas ecológicos, de manera similar a la que se tiene prevista en la capital británica, la Surya Ecological Club.


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