martes, 11 de noviembre de 2008

Bolivia en la ruta de autos eléctricos

Arriba en Los Andes, en un remoto rincón de Bolivia, yace más de la mitad de las reservas mundiales de un mineral que podría reducir radicalmente nuestra dependencia de los cada vez más limitados combustibles fósiles.

El litio trae consigo una gran promesa: puede impulsar los automóviles eléctricos -o híbridos- del futuro, pero como ocurre con los actuales combustibles, también es un recurso finito. El carbonato de litio es utilizado hoy en día en las baterías de las computadoras personales y los teléfonos móviles por su capacidad de almacenar más energía en una superficie más pequeña y liviana que la de otras alternativas.

Y a medida que la industria automotriz se apresura a producir nuevos carros eléctricos y que consumen poco combustible, también está centrando su atención en las baterías de litio como primera opción para aumentar la potencia de sus nuevos modelos. General Motors tiene una en su modelo híbrido Volt, Toyota está probando otra en su próxima generación de carros híbridos Prius. Mercedes está experimentando con una versión eléctrica de su Smart, mientras que BMW está haciendo lo mismo con el Mini. Y Nissan-Renault, Mitsubishi y VW están corriendo a comprar o producir suficientes baterías como para alimentar a sus futuros modelos. Los mejores ejemplares de vehículos eléctricos puros pueden alcanzar más de 150 kilómetros por carga.

Mitsubishi, que planea sacar a la venta pronto su propio carro eléctrico, estima que la demanda de litio sobrepasará a la oferta en menos de una década, a menos que se encuentren nuevas fuentes de abastecimiento. "La demanda de litio no se duplicará sino que se multiplicará por cinco", asegura Eichi Maeyama, el jefe de Mitsubishi en La Paz.

"Necesitaremos más fuentes de litio y el 50% de las reservas mundiales de litio están en Bolivia, en el Salar de Uyuni", añadió, destacando que si no hay una mayor producción, el precio del mineral aumentará hasta alcanzar cuotas prohibitivas.

El litio se encuentra en rocas y en el agua del mar. Pero casi todas las reservas que son comercialmente explotables se encuentran en las aguas saladas bajo las minas de sal por evaporación. Las mayores reservas del mundo se encuentran en Bolivia en el Salar de Uyuni, en la remota planicie andina del sur. Pero Bolivia no es un país conocido particularmente por su amigable apertura hacia la inversión extranjera.

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