martes, 25 de noviembre de 2008

Cambiemos de lamparitas en todo el planeta!

En tan sólo cinco años, la producción de lámparas compactas fluorescentes (LFC) en China se ha triplicado. En EEUU su venta creció en cuatro años un 343%, en Europa occidental un 34% y en Europa del Este un 143%. Las naciones que más las usan son Japón y Alemania, donde llegan al 80% y 50% de los hogares respectivamente. Estos son algunos de los datos que refleja un reciente estudio publicado por el WorldWatch Institute.

Los cambios de actitud requieren de apoyo, o así lo han entendido países como Australia, que en 2007 se convirtió en el primer estado en prohibir la venta de lamparitas incandescentes. Más de 40 países han anunciado planes para prohibirlas. A pesar de ser más caras, a largo plazo salen mucho más baratas. Veamos por qué:

Las LFC son mucho más eficientes que las lamparitas tradicionales: usan un 75% menos energía y su vida útil es hasta diez veces mayor. Una sola lamparita de bajo consumo ahorra al año unos 80 pesos y mayor será el ahorro según aumenten los costos de la electricidad. Duran entre 6.000 y 90.000 horas seguidas dependiendo de la marca y la potencia mientras que la incandescente tan sólo 1.000 horas seguidas.

Y en la cuenta del CO2, sustituir todas las lamparitas incandescentes de Estados Unidos por LFC podría prevenir 158 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono, el equivalente a retirar 30 millones de coches de las calles y rutas. Cada lamparita sustituida supone 20 Kg CO2/año. ¡Ah! Y aunque sean fluorescentes se pueden apagar y encender cuantas veces se quiera sin que eso suponga mayor gasto, de hecho las LFC aguantan más encendidos y apagados que las tradicionales.


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