miércoles, 18 de junio de 2008

Semáforos ecológicos

Los semáforos con luces LED consumen menos energía, duran mucho más tiempo y se ven mejor que los convencionales, si bien todavía son más caros. Por ello, aún no se han generalizado, aunque sólo es cuestión de tiempo. Además de las luces LED, otros semáforos incorporan paneles solares para autoabastecerse de electricidad, e incluso, hay quien aprovecha sus componentes para fabricar lámparas de diseño.

Las características de los diodos LED son especialmente idóneas para su uso en semáforos, así como en otro tipo de señalización urbana, como pilotos luminosos de coches y bicis o paneles informativos, donde también son cada vez más frecuentes. Su eficiencia se debe a que evitan la disipación de luz en calor de las bombillas incandescentes, por lo que aprovechan mejor la electricidad. Así, una bombilla incandescente de un semáforo tipo consume 70 vatios (W) frente a los 10 W de las lámparas con tecnología LED.

Asimismo, las luces LED en un semáforo se ven mejor por varios motivos. Al aprovechar mejor la energía, pueden ofrecer una mayor intensidad lumínica. Además, los discos llevan una gran cantidad de puntos de luz, por lo que se ven de forma más contrastada y uniforme. De esta manera, se evita el peligroso "efecto fantasma" de los semáforos convencionales, por el que parece que todas las luces están encendidas cuando los rayos del sol inciden sobre ellas.

Otro aspecto importante es su alta duración y menor necesidad de mantenimiento. Por un lado, al estar constituidos por varios puntos de luz, aun cuando se funda un diodo, el semáforo seguirá funcionando con una escasa pérdida de luminosidad. En el caso de los semáforos con bombillas incandescentes o halógenas, si se funden, el semáforo ya no funciona, con riesgo añadido de cortocircuito.

Por otro lado, mientras la vida útil de una lámpara incandescente/halógena es de unas 5.000 horas, el LED puede funcionar durante 100.000 horas, es decir, 20 veces más. Los fabricantes aseguran un mínimo de cinco años de duración frente a los seis meses de las bombillas convencionales y una escasa pérdida de luminosidad (después de 10.000 horas sólo bajan entre un 5 y un 10%).

El sistema de montaje y alimentación de los puntos de luz también es ventajoso, al ser más fiable ante variaciones en el suministro, como las temidas subidas de tensión. Por otra parte, su incorporación a un semáforo convencional es sencilla, ya que se cambia el foco de la lámpara antigua por la placa que lleva todo el dispositivo LED. El aspecto estético también es otro aspecto a favor de la tecnología LED. La pixelización de los diversos puntos de luz permite efectos de animación, como el movimiento del muñeco verde o el cronómetro numérico que avisa de los segundos que restan para la luz roja.

No obstante, los expertos aseguran que su desarrollo tecnológico permitirá su generalización en poco tiempo. Por ejemplo, la empresa estadounidense LED Lighting Mixtures anunciaba recientemente unas luces LED el doble de eficientes que las actuales de su gama.


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